Copa del Rey Con la Liga en la cabeza

 

La mayoría de entrenadores aprovechan los partidos de las primeras rondas coperas -si es que los octavos de final pueden catalogarse así- para rotar, dar minutos a los menos habituales y mandar señales de que es una competición secundaria, sobre todo en enero. Luego todo cambia cuando se llega a la final. La ciudad entera se vuelca, se llenan aviones, trenes, autobuses y coches particulares para llenar el estadio de la final y se presume de los títulos y finales coperas alcanzadas en la historia.

 

Es cierto que el Athletic se está jugando nada menos que la permanencia en Primera y que más de un seguidor tiraría la Copa y casi su vida con tal de que los leones sigan en la máxima categoría.

 

Seguro que Gaizka Garitano no quiere tirar la Copa, al menos no lo reconocería en público, pero es evidente que alineó un once pensando más en el duelo que repetirán Athletic y Sevilla el domingo. Machín también rotó, pero tiene mucho más fondo de armario que los leones y eso se notó mucho durante los 90 minutos.

El caso es que antes de que empezaran a sudar los jugadores, Nolito ya había puesto por delante a los andaluces, logrando a las primeras de cambio ese tanto que tanto se busca fuera de casa en las eliminatorias a doble partido.

 

El Athletic tenía la posesión, cosa que al Sevilla no le importaba lo más mínimo, pero daba la impresión de que el Mudo Vázquez se bastaba y sobraba para controlar el partido a su antojo.

 

Todo pudo cambiar en el minuto 39, cuando Aduriz, quién si no, lograba un gol que anulaba el VAR por fuera de juego del propio jugador en el inicio de la jugada. Además, el veterano delantero se marchaba lesionado. Se iba sin gol y dejando huérfano a su equipo.

 

Pero la Copa es la Copa y siempre ofrece esa emoción que dan las eliminatorias. San José, muy perdido en su posición de mediocentro, sacó a pasear su mejor virtud, el remate de cabeza, para empatar y dar vida a los suyos. Tres minutos después, otro acelerón del Sevilla provocó el 1-2 de André Silva, dejando helado San Mamés. Ben Yedder no hizo sino sentenciar la eliminatoria en el 76.

Tomado de marca

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