
A medida que las necesidades de almacenamiento aumentan, usuarios y empresas se preguntan cuál es la mejor opción para no solo garantizar las seguridad de nuestros datos, sino acceder a ellos de forma sencilla e integrarlos dentro de nuestro ecosistema digital.
En los últimos años hemos visto una espectacular progresión de los NAS, que han pasado de sistema áridos muy orientados a entorno corporativo a soluciones igualmente potentes, pero al alcance de cualquier perfil de usuario. En esta gama de usuario avanzado se mueve el protagonista de nuestro análisis, el QNAP TS-328 que llevamos probando unas semanas.
Lo primero que llama la atención de esta solución es el número impar de bahías. Normalmente los NAS suelen saltar de las dos bahías (lo mínimo para poder aprovechar las virtudes del RAID) a cuatro, ocho o más. QNAP muestra con este TS-328 un producto perfecto para montar un RAID 5 utilizando tres discos idénticos.
Diseñado para durar
Al igual que ocurre con una fuente de alimentación, un router o cualquier aparato electrónico destinado a funcionar 24/7/365 la calidad de construcción y la fiabilidad son variables fundamentales a la hora de valorar un NAS.
En este sentido QNAP se mantiene fiel a lo visto en iteraciones anteriores (sobresalientes, por otra parte) y apuesta por un amplio chasis en color blanco. La placa está alojada en la zona inferior, mientras que la parte superior se reserva para una sistema de tres bahías refrigerado por un ventilador de 90 mm.
Con unas dimensiones de 142 x 150 x 206 mm. el QNAP TS-328 cabe en cualquier sitio. En el frontal encontramos los clásicos LED de estado, el botón de encendido y un puerto USB 3.1 ideal para “volcar” contenidos de manera directa utilizando un pendrive o un disco duro externo.
En la trasera, además del ventilador, veremos dos puertos USB 2.0/3.0, doble toma Ethernet Gigabit, toma de alimentación y dos jacks, uno para el audio interno y otro para mantenimiento y chequeo que rara vez se utilizarán. Antes de continuar, demos un repaso a las especificaciones técnicas más importantes:
- Procesador ARM Cortex-A53 (64-bit), 1.4 GHz
- 2 Gbytes de RAM DDR4 (no ampliable)
- 4 Gbytes de memoria eMMC
- 3 bahías para disco duro/SSD de 3,5″ o 2,5″. Hasta 6 Gb/s
- 2 x puerto LAN Gigabit RJ45
- 2 x USB 3.0 (1 x delantero); 1 x USB 2.0 (trasero)
- 142 x 150 x 260.1 mm. 1,4 kilos
- Sonido 16.5 dBA
- Consumo 7.24W en espera, 18.35W en funcionamiento
Hardware de primera
Uno de los aspectos que distinguen a un NAS de calidad es su dotación de hardware. Por su filosofía, este tipo de dispositivos no necesitan componentes de útlima hornada pero si una configuración equilibrada y, por encima de todo, una combinación de procesador y RAM que haga que todo funcione con fluidez.
QNAP ha optado por un solvente Realtek RTD1296, con arquitectura ARM v8 A53 de 64 bits, junto a 2 gigabytes de memoria RAM solados a la placa. Esta combinación hace posible que el sistema operativo QTS funcione a la perfección de forma estable y fluida incluso en escenarios de multitarea.

La clave es el software
Aunque es fácil simplificar diciendo que un NAS es poco más que un disco duro conectado en red o que es sencillo emular su comportamiento con un viejo PC y el software adecuado en la práctica las cosas no son tan sencillas.
El mayor valor añadido de QNAP es un sistema operativo espectacular, especialmente diseñado para este hardware y pensado para cualquier perfil de usuario. El que no se quiera complicar la vida tiene las aplicaciones que necesita preinstaladas pero, al mismo tiempo, se ofrecen todas las opciones de configuración para que unas manos expertas puedan personalizar el equipo al detalle.
Hemos hablado mucho de QTS en análisis anteriores y tenéis muchísima información sobre sus bondades en la web, así que vamos a centrarnos en tres de los aspectos que más nos han gustado:
- La nueva versión de FileStation es más rápida y permite de forma eficaz gestionar todos nuestros contenidos multimedia, audios, vídeo y fotos. Lo mejor es que se integra a la perfección con cualquier PC, tablet o smartphone sin engorrosos procesos de configuración.
- Las instantáneas (muchas veces reservadas a soluciones de gama alta) también son muy útiles para el usuario doméstico. El NAS puede registrar el estado del sistema y sus metadatos, para poder restaurarlo en caso de necesidad sin necesidad de disparar las necesidades de almacenamiento.
- El TS-328 permite la decodificación y transcodificación a tiempo real de vídeo hasta 4K. Así podemos crear versiones optimizadas para reproducir en la TV o nuestro smartphone sin saltos y sin necesidad de copiar decenas de gigas de un sitio a otro. No solo funciona bien sino que está integrado con el sistema de archivos (clic derecho, tanscodificar).








