Atlético de Madrid El Atlético no se entiende con Godín

 

La leyenda de Godín en el Atlético puede estar viviendo sus últimos capítulos, pues a día de hoy la realidad indica que las opciones de que el capitán renueve su contrato que expira el próximo 30 de junio son muy pocas… si bien, para ser exactos, aún faltan seis meses de posible negociación que dé un vuelco a una relación que, llegados al 2 de enero, se ha enturbiado notablemente desde el pasado verano. Eso sí, aunque el uruguayo afronte su segundo día con total libertad para negociar su futuro con cualquier club, está plenamente descartada una salida abrupta en el presente mercado de fichajes.

La brecha abierta entre Godín y Miguel Ángel Gil Marín, mandamás económico del club del Metropolitano, es amplia en la actualidad. No porque haya pasado nada en estos días de vacaciones de Navidad -salvo la boda del jugador en Uruguay a la que sí asistió el presidente Enrique Cerezo-, sino porque aún colea el fuerte desencuentro arrastrado desde principios de temporada.

El Atlético, sin tiempo de reacción, ponía toda la carne en el asador -desde Gil Marín a Simeone- y el consejero delegado rojiblanco, en una reunión personal, le propone una ampliación de contrato con una subida acorde con la oferta recibida. Sin embargo, ahí comienza a abrirse la brecha, pues esa promesa se va postergando y ni Godín ni su hermana Lucía, persona de confianza que le lleva los asuntos, reciben esa intención en forma de contrato real.

POSTURAS ENFRENTADAS

Aunque las partes llegaron a dar por hecha la renovación -MARCA llegó a publicar ese acuerdo que acabaría saltando por los aires-, los borradores del nuevo contrato enviados de un lado a otro nunca llegarían a tomar cuerpo.

Según la postura del Atlético, en parte por el retraso en las respuestas de la hermana de Godín, pues unido a las exigencias del fair-play financiero la subida salarial pactada ya no era posible. En este sentido, desde el Metropolitano se argumenta que los nuevos emolumentos del charrúa no podrían hacerse efectivos hasta el comienzo de la temporada 19-20 y no en la vigente, como esperaba el capitán.

Por una u otra causa, lo cierto es que Godín nunca llega a firmar esa renovación y se queda como estaba: compuesto y sin nuevo contrato más allá del próximo 30 de junio. De ahí que desde sus primeras intervenciones públicas referentes a su futuro dejara bien claro que no existía ningún acuerdo para seguir.

El central tiene 32 años y está ante su último gran vínculo profesional. Ama el Atlético y nunca ha escondido que es su prioridad, pero con la situación a la que se ha llegado, sus seres queridos no dejan de recordarle que ya dejó pasar una oferta suculenta del City antes de renovar en 2016.

Para colmo, es codiciado en Europa, contando con importantes clubes que le ofrecen tres años -o dos más uno, según los casos- que complican más aún su continuidad de rojiblanco… Salvo que a pesar de la cierta desconfianza existente por ambas partes, el Atlético suba su oferta para evitar una salida por la puerta de atrás de la cabeza que dio la última Liga.

Tomado de marca

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