Seis motivos por los que cuesta creer que Solari esté contento

 

“Estamos contentos con lo que estamos haciendo“, soltó Solari a deshora, pillando al madridismo destemplado, pero al que le ha subido la temperatura con una rueda de prensa de las que pueden dejar señalado a un entrenador. El tono de su comparecencia siempre fue auto complentativo, con otras dos reflexiones que no encajan con el club al que representa.

“El objetivo es escalar posiciones. Hemos pasado del 9º al 4º”, como si lo verdaderamente importante no fuera que la distancia con el líder, el Barça, es la misma que tras la debacle del 5-1 y el despido de Lopetegui, siete puntos. Y la que se lleva la palma. “No se pueden subestimar los empates“, cuando ese empate, tras ir ganando, deja al equipo tan lejos del primero que nunca el Madrid levantó esta renta en esta jornada.

Solari quiso defender su trabajo, pero se pasó de frenada. Porque el Madrid tiene muchos más motivos para sentirse preocupado antes que contento. Desde la clasificación a las lesiones, pasando por el juego del equipo e incluso el desencanto de la afición, manifestado en la afluencia del Bernabéu. Una realidad de la que no puede escapar.

Cuartos a siete del líder, con el goalverage hipotéticamente perdido tras el 5-1 del Clásico. Esta realidad eleva la preocupación de todos los estamentos del club, que ven cómo la Liga se empieza a alejar demasiado pronto, como sucedió el curso pasado de manera recurrente en la última década. Solari ha ganado cinco partidos, empatado uno y perdido otro. Todos sus rivales estaban por debajo del décimo puesto, a excepción del Valladolid, que era sexto.

El fútbol del Madrid sigue estando muy lejos de, como dijo el club como epitafio de Lopetegui, “la calidad de la plantilla del Real Madrid, que cuenta con 8 jugadores nominados al próximo Balón de Oro“. Los últimos tres compromisos del equipo en Liga no invitan, ni mucho menos, a la satisfacción. Victorias por la mínima y pidiendo la hora contra colista (Huesca) y penúltimo (Rayo) y el empate en Villarreal, con una buena primera parte… y una mala segunda mitad. Se salvan, de manera parcial, no total, las victorias en Balaídos y sobre el Valencia. Quizás el mejor partido fue contra la Roma, en Champions.

Con Solari en el banquillo se han sucedido los problemas musculares de la plantilla, incluidas recaídas como la de Asensio, que volvió tras retirarse de lesión en el Mundial de clubes y duró unos minutos, Mariano (iba a reaparecer y sigue en la sombra), Marcelo o Reguilón (un partido y vuelta a la enfermería). A ello hay que sumar las bajas más recientes, Marcos Llorente y Gareth Bale. Una plaga que debería ser otro motivo de preocupación para Solari.

El argentino ha tenido en Isco su gran foco de polémica desde que asumió el cargo. Habitual suplente e incluso descartado en Roma, el internacional ha perdido su estatus y jerarquía, lo que es un problema serio para el entrenador,el de tener a uno de los jugadores más importantes de la plantilla fuera del equipo. Ahora, sin Bale y Asensio, lo necesita. Seguramente le hubiera venido bien haber jugado más. Cabe recordar que en la final del Mundial de clubes Vinícius sí tuvo minutos. Isco, no.

Una realidad de la que Solari no puede escapar aunque sólo lleve unos meses en el cargo y lógicamente no sea uno de los grandes responsables. La afición está vaciando el Bernabéu, que presenta unos datos de afluencia más que preocupantes. La norma es quedarse lejos de los 70.000, lo que es una paradoja tratándose del momento de éxitos que está viviendo el Madrid.

Tomado de marca

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