
Pocos puntos le habrán sentado tan bien al Sevilla últimamente. Ante el Eibar desnudó todos sus defectos y estuvo a punto de marcharse bajo una gran bronca de su público. Pero el fútbol tiene lo que tiene. En el 87′, cuando la esperanza se había disipado y jugaba con 10 por la expulsión de Banega, llegó la remontada. Un empate que sabe a victoria.
El 5-0 al Levante en la última comparecencia en el Pizjuán, había hecho albergar cierta esperanza a los sevillistas, pero ante el Eibar parecía que se marchitaban de golpe esos brotes verdes. El equipo lleva tiempo sin funcionar fuera de casa y ahora tampoco lo hacía en casa.
El partido no empezó mal para los locales, con un tiro de Sarabia tras jugada de Ben Yedder a los dos minutos. Pero hasta ahí duraron las buenas sensaciones. Poco a poco, el Eibar fue imponiendo su juego y el Pizjuán se fue impacientando. Y no tardó demasiado en enfadarse, ya que a los 21 minutos llegó el 0-1, en una acción muy sintomática. Orellana se marchó de Kjaer, aguantó el envite de Carriço y batió a un dubitativo Vaclik. Los de Machín tuvieron un ataque de orgullo y dieron un paso adelante, que les permitió crear dos ocasiones muy seguidas, primero con una volea de Escudero y acto seguido en una acción de Ben Yedder. Pero nada.
El Eibar seguía bien colocado y no tuvo la mínima duda de lo que tenía que hacer. Sabía que era cuestión de tiempo tener otra y la aprovechó en otra jugada que dice mucho. Córner al segundo palo que Arbilla vuelve a meter al centro sin ninguna oposición y Charles, llegando desde atrás, se anticipa a cuanto sevillista había por ahí.
Quedaba casi media hora por delante, y el Sevilla no sólo parecía tocado, sino también hundido. Con los cambios, Machín quiso echar al equipo hacia delante y lo logró. Faltaban piernas e ideas, pero ocurrió lo inesperado. Banega dejó al equipo con 10 y sólo tres minutos después el insistente Ben Yedder logró daba esperanzas. El Eibar dejó de hacer bien todo lo que estaba haciendo bien y encajó el segundo en un remate de Sarabia a centro de Promes. Incluso, llegó a tener ocasiones para hacer el tercero, pero el empate al menos se queda como el mal menor.
Tomado de marca







