
La UEFA ha abierto una investigación para analizar el ‘caso Sergio Ramos’. El futbolista andaluz vio tarjeta amarilla en la segunda parte el duelo de ida de los octavos ante el Ajax.
El jugador levantó todas las sospechas cuando tras el partido reconoció en zona mixta que había forzado la cartulina, aunque después quiso rectificar en su cuenta de Twitter. Preguntado sobre si la había forzado, contestó: “Viendo el resultado mentiría si dijera que no, es algo que tenía presente y no es por subestimar al rival ni pensar que la eliminatoria se ha pasado, en el fútbol te toca tomar decisiones complicada y lo he decidido así”.
Discursos contradictorios
Después reculó en Twitter: “En un partido son muchas tensiones, muchas sensaciones y muchas pulsaciones. Hay que tomar decisiones en segundos. Lo mejor de hoy es el resultado. Lo peor, no poder estar en la vuelta junto a mis compañeros por un lance del juego. Quiero dejar claro que me duele más que a nadie, que no he forzado la tarjeta, como tampoco lo hice contra la Roma en mi anterior partido de Champions, y que apoyaré desde la grada como un hincha más con la ilusión de poder estar en cuartos”.
Tal y como ha
Tomado de marca







