Muhammad (52”16) bate su récord mundial de 400 vallas

“No soy la persona más expresiva”, dice. Nada más cruzar la línea de meta se abrazó tímidamente con su rival, doblegó el cuerpo y se apoyó con las manos sobre sus rodillas para recuperarse del esfuerzo. Ni un gesto, ni una sonrisa, nada.

Así es Dalilah Muhammad después de ganar la medalla de oro mundial de 400m vallas batiendo su propio récord del mundo con un 52”16 tremendo. Es hermética. Viste una coraza para protegerse y a veces no recuerda sacársela.

El destino quiso que en el Khalifa International Stadium, ubicado en el parque Aspire junto a una gran mezquita, una musulmana practicante hiciese historia. Muhammad no esconde su religión pero tampoco quiere profundizar sobre ella cuando se le pregunta.

Todo empezó en Río 2016, cuando se convirtió en campeona olímpica y se dio cuenta de lo única que era al tener a todo un país, Estados Unidos, preguntándole constantemente sobre sus creencias.

Muhammad, de 29 años, vive en Los Ángeles. Es una ‘Trojan’ de la USC pero nació y creció en Nueva York en el seno de una familia donde la religión importaba mucho. Su padre, Askia, es un imam muy implicado con los estamentos que gobiernan su ciudad.

Después de cumplir su sueño de tener el oro olímpico colgado del cuello. Era la “rara”, la “diferente”. Y las preguntas sobre Donald Trump y sus políticas empezaron a ser un monotema que se comía a sus éxitos sobre la pista. Huye de las polémicas. “Nunca he tenido uno”, asegura justificándose por un hijab que no lleva. Toda esta situación no hizo más que reforzar todavía más sus creencias “creo que más que nada, lo utilicé para duplicar mi fe”.

Donde le gusta hablar es en la pista y lo hizo a lo grande. En un lapso de dos meses ha batido dos veces el récord del mundo del 400 vallas y se pregunta “¿y ahora qué me queda por hacer?”

Campeona americana, del mundo, olímpica y la más rápida de la historia. Una colección de triunfos que bien pronto se podrían ver amenazados -por lo menos el récord mundial- por su compañera de equipo Sydney McLaughlin, que en la final de Doha donde terminó segunda hizo la tercera mejor marca de la historia, 52”23. De hecho, entre las dos han firmado 9 de los 10 mejores tiempos que se han hecho jamás. Muhammad tiene 29 años y McLaughlin justo acaba de cumplir los 20.

Tomado de mundodeportivo

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